Servicio del miércoles en la Iglesia Immanuel de Asunción

El 4 de junio de 2025, en la Iglesia Immanuel de Asunción, se celebró un servicio lleno de convicción, verdad y un llamado urgente a regresar a la esencia del Evangelio. El mensaje central, titulado «El Único Nombre que Salva», fue predicado por el pastor Denilson Reverón, basado en Hechos 4:12: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».

Durante el servicio, el pastor Denilson habló con claridad y firmeza sobre la naturaleza radical del Evangelio apostólico. No hay múltiples caminos, ni salvación en filosofías, religiones ni esfuerzos humanos: solo en Jesucristo. «Este no es un mensaje opcional ni diplomático; es un mensaje urgente que define el destino eterno de cada persona», afirmó.

El pastor explicó que en los primeros capítulos de Hechos, la iglesia no contaba con grandes templos ni redes sociales, pero tenía algo que muchas iglesias han perdido hoy: la convicción absoluta de que Jesús es el único camino. Por eso, Pedro, incluso ante amenazas de muerte, se presentó ante los líderes religiosos y declaró con valentía: «No hay salvación en ningún otro».

Con voz desafiante pero amorosa, Denilson enfatizó que esta generación necesita ese mismo tipo de predicación: clara, directa, sin adornos ni temores. «Hoy en día, muchos predican sobre cómo ser felices, cómo tener éxito, cómo mejorar la autoestima… Pero pocos predican sobre el único nombre que salva», expresó.

Uno de los momentos más intensos del mensaje fue cuando el pastor exhortó a la congregación a dejar de ser creyentes silenciosos, complacientes o temerosos, y a convertirse en testigos valientes. «El mundo pregona su mensaje a los cuatro vientos, mientras que la iglesia a menudo guarda silencio por miedo al rechazo», dijo. Pero el nombre de Jesús es el único que tiene el poder de salvar, transformar, sanar y liberar. ¿Cómo podemos silenciarlo?

Denilson también ofreció una autocrítica a la iglesia moderna, que a veces busca la aceptación del mundo más que la aprobación de Dios. «Si predicamos un evangelio que no ofende a nadie, probablemente no estemos predicando el verdadero evangelio. Porque el mensaje de Cristo confronta el pecado, denuncia las mentiras y llama al arrepentimiento», comentó.

Para concluir, el pastor planteó preguntas que resonaron profundamente en los corazones de los presentes: «¿Han olvidado el nombre que los salvó? ¿Viven como si hubiera otro camino? ¿Se atreverían a predicar a Cristo aunque el mundo les cierre la puerta?».

Con firmeza, nos recordó que no hay poder en ningún otro nombre, que no hay salvación fuera de Jesús. Y si la hemos recibido, no podemos seguir viviendo como si fuera un secreto. «Si ese nombre te salvó, ese es el nombre con el que debes vivir… Y si es necesario, con el que debes morir», concluyó.