


Asunción, 29 de junio de 2025. En un servicio lleno de reverencia, adoración y anticipación espiritual, la Iglesia Immanuel de Asunción presenció una profunda enseñanza impartida por el pastor Denilson Reverón, basada en el pasaje bíblico Jeremías 17:7-8.
Una Bendición que No Depende de las Circunstancias. «Bienaventurado el hombre que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor…». Con estas palabras, el pastor Denilson inició su mensaje, enfatizando que la verdadera bendición no se basa en condiciones externas ni logros personales, sino en una decisión firme y consciente de confiar plenamente en Dios.
Explicó que Jeremías no se refiere a una fe superficial o temporal, sino a una confianza profunda, diaria y transformadora. Este tipo de fe no fluctúa según las circunstancias de la vida, sino que se arraiga en una relación viva con Dios, nutrida constantemente por la Palabra, la oración y la obediencia.
Como un árbol plantado: Una imagen de fortaleza espiritual. Usando la metáfora de un árbol plantado junto a corrientes de agua, el pastor Denilson ilustró al creyente que se mantiene fuerte en medio de las pruebas y la sequía. «El objetivo no es evitar el calor, sino mantenerse verde a pesar de él», declaró. Un creyente que confía en Dios desarrolla raíces profundas que le brindan fuerza incluso en las épocas más difíciles.
Conectando el mensaje con el Salmo 1:2-3, recordó a la congregación que quien medita en la ley de Dios día y noche también se describe como un árbol fructífero e inquebrantable. «Dios está formando hombres y mujeres de convicción, no de emoción; creyentes que no se dejan llevar por las estaciones, sino que están anclados en el carácter fiel de Dios», dijo.
Una advertencia necesaria: El contraste de la confianza. El pastor también reflexionó sobre Jeremías 17:5-6, donde quienes confían en el hombre son comparados con un arbusto en el desierto, sin vida y sin esperanza. Esto sirvió como una fuerte advertencia: «Dios no busca creyentes con raíces superficiales que se derrumben al primer viento, sino a quienes se mantienen firmes y dan fruto», enfatizó.
No solo para sobrevivir, sino para impactar. Una de las partes más impactantes del mensaje se produjo cuando el pastor Denilson explicó que estar arraigado en Dios no se trata solo de sobrevivir, sino de marcar la diferencia. «La sombra de ese árbol da descanso a otros, y su fruto nutre a quienes están cerca. De la misma manera, estamos llamados no solo a existir, sino a ser una bendición», dijo, haciendo referencia a Juan 15:5, donde Jesús declara que quienes permanecen en Él darán mucho fruto.
Un llamado a examinar las raíces del corazón. Para concluir, el pastor retó a la congregación a examinar la verdadera fuente de su confianza. ¿Está realmente depositada en Dios o en las capacidades, emociones o circunstancias personales? Concluyó citando Proverbios 3:5-6: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas».
Este mensaje dejó una profunda huella en todos los asistentes, recordándoles que la verdadera estabilidad no proviene del mundo exterior, sino de estar firmemente arraigados en el Señor.