Regreso al Origen: Pentecostés no es una fecha, es una realidad

El 7 de junio de 2025, en el segundo día del retiro de Pentecostés, el líder Franco Correa predicó desde Montevideo, Uruguay, trayendo una palabra viva y estimulante basada en Hechos capítulo 2. La lectura fue una poderosa invitación a regresar al origen: al fuego del Espíritu Santo que dio origen a la iglesia y transformó vidas con poder, unidad y misión.

Franco enfatizó que el derramamiento del Espíritu no fue un evento aislado, sino el comienzo de una nueva era para los creyentes. «Pentecostés no es solo una fecha que recordamos; es una realidad que debemos vivir. Es el nacimiento de una iglesia llena del Espíritu, no una iglesia llena de entretenimiento; una iglesia ardiente, no tibia», proclamó.

Con pasión, el líder destacó el versículo central: «Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, conforme el Espíritu les daba que hablasen» (Hechos 2:4). Explicó que esta llenura trajo consigo una transformación visible, una valentía sobrenatural y un testimonio que impactó a multitudes. «La iglesia nació hablando, no en silencio. Nació hacia afuera, no hacia adentro. Hoy necesitamos regresar a ese fuego que habla, que testifica, que no se avergüenza del Evangelio», dijo.

Franco contrastó la escena en el Cenáculo con muchas iglesias modernas: «Allí estaban unánimes, orando, esperando con hambre. Hoy estamos divididos, ocupados, distraídos. ¿Cómo queremos fuego si no hay altar? ¿Cómo queremos Pentecostés sin un Cenáculo?».

Refiriéndose al discurso de Pedro, el líder destacó el poder del Espíritu para transformar a los cobardes en predicadores valientes. «Pedro, quien negó a Jesús tres veces, ahora se levanta y predica a una multitud. Eso no lo hizo por motivación ni entrenamiento. Lo hizo el Espíritu Santo. Y hoy ese mismo Espíritu puede darles voz, valentía y verdad», declaró.

Uno de los momentos más profundos fue cuando citó Hechos 2:37: «Al oír esto, se sintieron profundamente conmovidos…» y preguntó: «¿Cuándo fue la última vez que la Palabra nos conmovió profundamente? ¿Cuándo fue la última vez que lloramos por nuestros pecados, como lo hizo esa multitud? El Espíritu no solo enciende, sino que también confronta, quebranta y conduce al arrepentimiento».

Franco también enfatizó el fruto visible de Pentecostés: «Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos» (Hechos 2:47). «Una iglesia llena del Espíritu no solo canta con pasión, sino que también predica con poder. Una iglesia llena del Espíritu no se encierra en sí misma, sino que se expande. Donde está el Espíritu, hay multiplicación, hay compasión, hay misión», afirmó.

Al final de su sermón, hizo un llamado claro y directo: «No se conformen con una fe sin fuego. No se conformen con vivir sin la llenura del Espíritu. Pentecostés no fue para unos pocos, fue para todos. Hoy, si creen, si piden, si se entregan, también pueden ser llenos». Concluyó.

Escrito por: Jacinto Escobar